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lunes, 2 de marzo de 2009

Eneidy Coreano: “Por instrucciones del Comisionado”








Tras el receso del fin de semana, llegó el día. El dial 15. El día en que hablaría Eneidy Coreano.
La señora Coreano, mano derecha de Aníbal Acevedo Vila en sus peripecias por Washington D.C. ya se había convertido en un nombre de consumo popular aun antes de conocer su rostro. Seguro que hablaría sin parar sobre su ex jefe y las instancias que, bajo la teoría de fiscalía, habrían servido de extensión a la llamada conspiración continua.
Y a las 9:10 de la mañana el misterio quedaba develado. “El gobierno llama a Eneidy Coreano” dijo en voz alta la fiscal María Domínguez. Y allí estaba Coreano. Una mujer negra, elegante, vestida de traje sastre de pantalón gris y camisa azul turquesa. Lucia diferente a la Eneidy Coreano de la foto que nos la presentó ante el país.
Estrenaba nuevo corte de pelo tipo Cleopatra, que caía como anillo al dedo con su voz que me atrevería a calificar de sensual. De estas de locutoras nocturnas. Alba Nidia Díaz seria un buen referente.
Y Eneidy se sentó, nerviosa, y comenzó a contestar las preguntas de la fiscal María Domínguez.

Según su testimonio, conoció a Candido Negrón en 2001 luego que fuera Negrón quien hiciera un primer acercamiento a la oficina del entonces Comisionado Residente a través de un congresista de apellido Wolsky. El hombre llamó a la oficina de Acevedo Vila para pedir audiencia para su constituyente en Filadelfia.

Fue el 7 de junio de 2001 cuando se dio el primer encuentro frente a frente. Negrón y Acevedo Vila se habrían encontrado en la Taberna del Alabardero, un restaurante ubicado en la avenida 18 en Washington DC, entre las calles H e I.

Desde entonces los encuentros entre Acevedo Vila y Negrón aumentaron en frecuencia. También su amistad. Candido Negrón y Acevedo Vila pronto discutirían el deseo del primero de presentar una propuesta para los pacientes dentales de Medicaid en Puerto Rico. Coreano, a petición de Acevedo Vila, coordinó una reunión para Negrón con el entonces director de la Administración de Servicios de Salud, ASES, Orlando González, a las 10:15 del 22 de enero. Coreano habría coordinado además acercamientos con la entonces secretaria de Vivienda Ileana Echegoyen.

Meses mas tarde, Eneidy, Acevedo Vila y Candido se habían convertido en amigos. Y comensales permanentes en restaurantes de la Capital Federal y sus vecindarios. Las cenas de negocios del trío tocaron los restaurantes Charlie Palmer’s y Tantra en Miami; Equinox, en Connecticut, Le bec fin en Filadelfia, Danub en Nueva York, Casa Vasca en Nueva Jersey, Sam and Harris y Gerald’s en Washington.
Algunas de las cenas ocurrían después de eventos de recaudación de fondos coordinados por Negrón. Uno de ellos tuvo lugar en enero de 2002 en el restaurante Shula’s Steakhouse. “Había entre 35 a 45 personas”, dijo Coreano. Allí estaban Candido Negrón, Robert Feldman, Salvatore Avanzato y Jorge Velasco. “Al final del evento Candido se acerco al Comisionado y se lo llevo…Por unos 10 minutos”. Al regresar, Acevedo Vila tenía un sobre. Mas tarde, en el vehículo de camino al hotel, Acevedo Vila le mostró a Coreano el contenido del sobre. “Supe que eran cheques porque sacó el sobre de la chaqueta, le pasó el dedo a los cheques y dijo que había sido una buena noche”, declaró Coreano. Restaurante Tantra, Miami.


La mujer habría participado de otros eventos de recaudación de fondos e incluso habría llenado cheques que posteriormente habrían sido firmados por Edwin Colon y enviados a figuras políticas de diversas partes de EEUU como reembolso de contribuciones económicas hechas a Acevedo Vila. "¿Por qué llenó esos cheques?" -“Por instrucciones del Comisionado".

Restaurante Equinox.


Pero para Eneidy Coreano, nada de lo hecho pareció ilegal o irregular. Ni las cenas, ni los sobres llenos de cheques después de las recaudaciones de fondos, ni las llamadas para coordinar citas a compañías interesadas en hacer negocios. Thomas Green, abogado de la defensa, lanzó:

“¿Alguna de sus llamadas era para pedir un contrato para Negrón?”
- "No, señor".
¿Sólo era para que le dieran una cita?
- Correcto.
“¿No es un hecho que Negrón y su compañía nunca consiguieron un contrato?”.
- “Yo nunca escuché que me dijeran que tenía un contrato”, aseguró.

El martes continúa el testimonio de Coreano en la sala 3 del Tribunal Federal.


Declaraciones de Green a su salida de corte:

sábado, 28 de febrero de 2009

El padrino, el ahijado, el congresista y las noches de Citronelle






No cabe duda que los 14 días en los que se ha atendido en el Tribunal Federal en San Juan el caso contra Aníbal Acevedo Vilá y Luisa Inclán Bird han representado para los periodistas que seguimos el caso a diario y para quienes se interesan en lo que pasa en corte ,un enorme proceso de aprendizaje.

En lo personal, se ha tratado de un proceso de aprendizaje en “estereo” por cuanto va en dos canales. El primero, el canal ocupado por el aprendizaje del proceso judicial y el intríngulis técnico de los trabajos en corte. El segundo canal ha dispuesto toda una caja de Pandora sobre una practica que parece haber sido la norma en la recaudación de fondos en el Partido Popular desde hace décadas y que, de seguro, se ha repetido en otros grupos políticos organizados.

El viernes marcó el día 14 del juicio. En él finalmente pudimos poner rostro a uno de los nombres mas repetidos en la antesala del juicio: Salvatore Avanzato.

El hombre, de más de 70 años de edad, presidente de la compañía Dental One en Filadelfia, habló y lo hizo en un tono pausado y débil. Había sufrido un ataque cardiaco hace unos años. Precisamente justo cuando se cuajaba la supuesta Conspiración Filadelfia y poco antes de que su protégé Cándido Negrón, intentara robarle su negocio. Justo entonces comenzó la historia que hoy nos ha llevado a los tribunales y a un proceso que podría culminar con la convicción por vía del sistema de justicia de los Estados Unidos de un gobernador puertorriqueño.

La traición de Cándido Negrón a Avanzato desencadenó en una venganza personal del empresario de origen italiano quien viajo a Puerto Rico en 2004 dispuesto, como él mismo ha testificado, a destruir todo lo que oliera a su antiguo “ahijado”. Ello incluía el intento de Negrón de entablar negocios con el gobierno local ofreciendo servicios a pacientes dentales del Medicaid.

Avanzato se sintió traicionado por Negrón,un dentista que annos antes habia tocado a las puertas de Family Dental, en busca de trabajo como dentista. “Éramos como padrino y ahijado”, aseguró el viernes. Y las historias culinarias de su otrora ahijado y un “congresista” puertorriqueño ocuparon gran parte de su testimonio en corte.

El escenario de las historia de dinero, familia, venta de influencia y buena comida era Citronelle. Un exquisito restaurante de comida francesa-americana en Washington donde Aníbal Acevedo Vila, Cándido Negrón y Robert Feldman se reunieron presuntamente en más de 20 ocasiones a hablar de negocios. Y a comer hasta más no poder. Pablo, el mesero puertorriqueño que les sirvió en innumerables ocasiones pisó el Tribunal para hablar de esos clientes que le dejaban entre 200 y 350 dólares de propina en sus escapadas de alta cocina. “Tambien le acompanaba su asistente. Una dama de tez oscura que siempre cargaba una libreta grande”. Era Eneidy Coreano, cuyo nombre ha estado en “heavy rotation” en las pasadas semanas en la sala 3 de la Corte Federal.
El menú de la supuesta conspiración le hace la boca agua a cualquiera. O cuando menos le provoca el deseo urgente de consultar un diccionario para entender los platos del restaurante donde el vino de la casa cuesta $55 la botella.
Para empezar, Crispy Escargot. En la cena cordero, saute Fois Gras, tuna tartare y para terminar algunos postres de nombres exóticos. Y un par de palos. Screwdrivers, una copita de Viuda de Clicot, Sambuca, Amaretto, Cointreau y un "Passion Mouse" de postre. ¿El total? $1, 024 dolares y $200 de propina.
Las visitas a Citronelle se extenderían desde el 2002 hasta el 2005.
Este es el chef fundador de Citronelle:

Pero al juez Paul Barbadoro parecen no impresionarle los abultados recibos de las cenas washingtonianas, ni el menú galo, ni las copitas de champagne. Para Barbadoro será necesario que la Fiscalía pruebe más allá de toda duda razonable que Aníbal Acevedo Vilá sabía de las intenciones que Cándido Negrón, Avanzato y Feldman escondían detrás de sus constantes invitaciones a matar el hambre en un restaurante de lujo. La fiscalía ha prometido que ello será probado por el testimonio de la dama de la libreta grande. De no ser el caso, la conspiración continua caerá barranco abajo.
Pero mientras llega el lunes y continua el desfile de prueba en la avenida Chardón, resulta inevitable el juicio alterno al que Acevedo Vila deberá enfrentarse y en el que el lenguaje jurídico no tiene cabida. El juicio moral que, de paso afectara el juicio político del ex gobernador ya ha comenzado y en el, seguro que ya llueven los veredictos.